Ciertamente su hijo, aun cuando no haya iniciado la pubertad, ya ha crecido y no es un niño pequeño, por lo que es posible hacer prácticamente los mismos cambios que haría al inicio de la adolescencia temprana. Por ejemplo, distribuir de acuerdo a sus capacidades actividades de colaboración en casa, esperar a que cumpla con sus responsabilidades como la tarea sin necesidad de estar presionando por ello, avanzar de vivir en un ambiente familiar en el que casi todo lo deciden mamá y papá a uno en el que pueda dialogarse más, cada vez tenga más peso también la opinión de su menor, hablar con él de temas complejos relacionados con el hogar, el presente y el futuro, definir reglas para las primeras salidas de la cada como el cine o la nieve con los y las amigas, ya debería tener suficiente información sobre su pubertad aunque todavía no la inicie, el trato respetuoso entre sexos, etc.
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Recuerde que en cuanto a expresión de afecto, palabras, cercanía, espacio para conversar, etc., siempre es preferible mantener estas características en las relaciones familiares, independientemente de la edad.
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Es decir, realmente la única diferencia importante para este caso, es que quizá su hijo permanezca más tiempo con una elección de juegos, intereses y juguetes que quizá sus compañeros ya no usan, incrementará su estatura un poco más tarde, sus soluciones a ciertos dilemas serán sencillas, etc., pero ninguno de estos aspectos debería interferir en que usted avance y le trate como un niño pero de sexto de primaria. Para ser más específicos, sería recomendable hablar con la psicóloga de primaria con ejemplos concretos respecto a qué se refiere con cómo tratarlo, o bien con otros padres y madres, para que usted pueda ampliar el panorama respecto a la dinámica familiar, reglas, etc., en general de familias con niños y niñas de estas edades.
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