¿Quién es responsable del maltrato?
Bullying
La responsabilidad principal del maltrato recae en la persona que maltrata, esa niña o niño que
intencionalmente está dañando a otros y por lo tanto su conducta debe desaparecer.
En segundo lugar, se ubica al grupo. El grupo de espectadores que observan la violencia entre menores, debe aprender a denunciar de manera
segura y nunca alentar el maltrato, aun cuando lo realice la mejor amiga o amigo.

En tercer lugar, se ubica a la familia. La familia de la víctima tiene diversas responsabilidades ante el maltrato. Desde denunciarlo, buscar un
plan de solución en acuerdo con la escuela, llevar un seguimiento de los avances, buscar a través de la escuela la comunicación y acuerdos
con los padres de quien maltrató a su menor, enseñar a establecer límites con comunicación y asertividad y ofrecer apoyo emocional hacia su
menor, hacer sentir a su hija/o lo valioso que es y mostrarse como padres que protegen ante las adversidades. De ninguna manera la respuesta de
la familia de la víctima deberá ser nuevamente el maltrato o regaño hacia la misma.
A su vez, la familia de la niña o el niño que maltrató, tiene grandes responsabilidades: escuchar los comentarios de la escuela, permitir y
favorecer la indagación del caso, permitir y apoyar las consecuencias hacia la conducta de su menor, evaluar las causas asociadas a que su
menor agreda a otros, revisar el modelo educativo en casa, evitando el exceso de protección y flexibilidad así como los castigos innecesarios y el
maltrato, ofrecer mayor cercanía emocional a sus hijos, impedir el maltrato entre hermanos y hermanas, educarle sobre derechos humanos,
sensibilizarle sobre la importancia de la sociedad, enseñar a convivir con grupos de diversas características, edades y habilidades, valorar a su
menor y fortalecer su autoestima, trabajar respecto a la empatía, enseñar habilidades para socializar, enseñar a jugar y a compartir, establecer
consecuencias ante conductas destructivas.

En cuarto lugar, se ubica la escuela. Las escuelas necesitan hacer conciencia sobre lo que es el maltrato, sus causas y consecuencias,
establecer sanciones y acciones definidas para los diferentes tipos de maltrato, con un reglamento específico conocido por el personal docente,
las y los niños y por madres y padres, necesita contar con un sistema seguro de denuncia para el maltrato, un método de seguimiento de los
casos, hablar con las familias involucradas, incluir el tema del maltrato en las distintas materias, favorecer los momentos para aprender a
convivir, educar sobre derechos humanos, desarrollar un programa preventivo del maltrato permanente y actuar de manera eficiente y rápida
ante cada caso.

En quinto lugar, tenemos a la víctima. Si bien puede resultar sumamente difícil, la víctima tiene la responsabilidad de hacer su mejor esfuerzo
por denunciar el maltrato y no reaccionar al mismo con violencia, sino con comunicación y apoyándose en los lineamientos de la escuela.

En sexto lugar y no por ello con menos responsabilidad, están la cultura y sociedad en la que viven nuestros niños y niñas. Los medios de
comunicación tienen una enorme y no asumida responsabilidad ante la promoción del maltrato intencional en particular y la violencia en
general. Por su parte, el sistema legal de nuestro país debería limitar a estos medios de comunicación cuando menos en cuanto a horarios para
menores de edad, así como establecer sanciones, tratamientos y métodos de corrección eficientes también para menores de edad. Así mismo, el
sistema de educación nacional tendría que comprometerse a establecer programas de prevención, mecanismos, consecuencias, tratamiento
integral y vigilancia del maltrato. Sin embargo, creemos que por ahora, por obvias razones, tenemos que hacer énfasis en las primeras cinco
responsabilidades ante la lejanía de cambios significativos en esta dimensión, que en gran medida es causa de la violencia social.