Incomodidad por personalidad retraída
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Pregunta: Hoy durante la plática se comentó acerca de los niños retraídos, indicando que si al niño no le molesta, no hay problema; sin embargo cuando los adultos somos los que estamos incómodos, ¿cuál sería la recomendación?
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Sólo por aclarar, lo importante para evaluar si la personalidad retraída de un
menor requiere de apoyo profesional, no es tanto que no le moleste, sino que no
le provoque daño: que afecte su capacidad para contar con compañía, como una
amistad; que no sienta angustia intensa ante las exposiciones públicas, o bien
que no dañe su desarrollo escolar y social. Lo cual, es un poco difícil de que
suceda, pues todos los niños tienen necesidades afectivas y casi todos los niños
retraídos sufren.
Respecto a la incomodidad de los adultos ante esta personalidad, es válido y
comprensible que se viva así. Lo importante es, revisar cuál es el sentimiento que
se alberga detrás de la incomodidad y de ello dependerá cómo actuar. Revise si
alguna de las siguientes frases responde a la razón de su incomodidad:
La personalidad retraída de mi hijo/a, me incomoda porque:
1. Siento que no he logrado que confíe en mí o que es mi culpa
2. Me preocupa que su autoestima esté disminuída
3. La percibo como fragilidad
4. Es completamente distinto a mí y/o muy parecida a alguien importante en mi vida
5. Creo que no será feliz
6. Yo era igual y sufrí mucho
7. Me presiona mi familia por cómo es
8. No logro entender qué necesita, me hace sentir incompetente
9. No corresponde a sus expectativas y requiere de aceptarlo.
Después de ubicar cuál es la razón de su incomodidad, si considera que ésta es
por el futuro de su menor, llévele a una evaluación, para confirmar esta idea y que
su menor reciba apoyo en un muy buen momento de su vida.

También puede hablar con su hijo/a sobre cómo se siente y buscar juntos un pequeño avance en su relación. Busque otras maneras de comunicarse con su hijo/a. Hay niños que no son verbales o afectuosos físicamente, pero se puede contactar con ellos a través de la música, de los juegos, de los cuentos, dibujos o la plastilina. Además, aunque su hijo/a no se relacione con facilidad, es importante que usted siga siendo afectuoso/a y que sí hable con él, aunque su respuesta sea breve.
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