Dificultades para madurar amistades
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Pregunta: Hoy me acerqué a Ud. En los pasillos de Instituto, y le comenté que intenté mandar una pregunta a través de la página y no pude.
Me gustaría recibir asesoría de parte de Uds. Respecto a una situación que estoy viviendo con mi hija y no sé cómo manejarlo.
Mi hija toda la vida se ha relacionado con niños desde preescolar, le molestaba hacerlo con niñas, y sus gustos siempre fueron más de niños que de niñas, cosa que le respetamos, estableciendo límites claros.
Le gusta mucho jugar fútbol y es muy buena, cosa que le ha permitido afianzar sus relaciones con niños y recibir desprecio por las niñas porque la han discriminado diciéndole “marimacha” y cosas parecidas, situación que hemos platicado y sobrellevado con ella.
Se lleva muy fuerte con los niños a nivel de tratarse con majaderías y defenderse entre ellos en todas las travesuras que cometen en la escuela. Tienen entre ellos un pacto no escrito, ni hablado, en donde todos se cuidan las espaldas a la hora de asumir las sanciones en la escuela o en casa.
La situación se ha venido saliendo de las manos, en el momento en el que ahora ella se está relacionando más con aquellas niñas que la discriminaban y se está dando la oportunidad de conocerlas y que la conozcan. La actitud de los niños al ver esto es de desconcierto porque no entienden porque mi hija ya no tolera las bromas que le hacen o las majaderías que antes aceptaba ahora ya no le parecen tanto. El hecho es que está descubriendo nuevas amistades y le cuesta mucho establecer límites claros con los niños. He hablado con mi hija y se ve muy confundida. Me dice que ya le gusta estar con las niñas pero le cuesta mucho establecer límites con los niños y en especial con uno de ellos, el cual según ella, no tiene muchos amigos, no lo aguantan, es muy grosero y por pláticas que he tenido con autoridades de la escuela me han dicho que es un niño con muchos problemas de conducta. Mi hija le ofreció ayuda en una tarea y desde ahí son “amigos” y al parecer eso le da derecho al niño a molestarla y decirle groserías, burlarse de ella y en general tratarla mal de actitud y de palabras.
Ella no sabe como “parar” esta situación con este niño, se siente sola e indefensa cuando está con él.
No sé qué hacer, ni cómo afrontarlo con ella… lo que he hecho hasta el momento es platicar con ella y llegar a acuerdos que promete cumplir, pero a la hora de la verdad la situación se vuelve repetitiva.
Les pido por favor me ayuden con esta situación y me orienten para saber cómo puedo hacer para que mi hija pueda establecer límites claros con ella misma y en especial con este niño que nos está causando conflicto.
Agradezco mucho la atención prestada y quedo a la espera de su respuesta.
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Estimada señora.
Inicialmente, es importante que su hija comprenda qué le está sucediendo a
ella. Esto implica conversar sobre qué razones en su vida se relacionaron con
la época en la que fue muy importante ser fuerte, libre y relacionarse más con
los niños, viendo esto como una etapa que cumplía con una función para su
autoestima y bienestar psicológicos. Posteriormente, ayudarle a entender
esta segunda etapa, en la que al parecer, ya no necesita estos roles y está
re-descubriendo otra dimensión de su feminidad, en la que quizá su madurez
se ha diferenciado de la de sus compañeros y su percepción y capacidad
para acercarse a las niñas ha cambiado.
Cuando su hija pueda explicarse a sí misma esto en palabras, seguramente
le será más fácil explicárselo a sus amigos también.
En segundo lugar, sí es importante que ella trate de ser empática con los
sentimientos de pérdida y de traición por parte de sus amigos. En estos
casos, el reafirmar a los amigos que se les quiere pero que ahora viene otra
etapa de la vida y acordar qué actividades pueden hacer juntos y cuáles ella
prefiere hacer con sus nuevas amigas, podría ayudar. También podría serle
de utilidad el tratar de crear circunstancias en las que ambos sexos o amigos
puedan convivir, por ejemplo, en su casa. De esta manera, ampliaría su grupo
de amistades en lugar de contar con dos grupos aparentemente opuestos de
amigos.
Respecto al menor que la molesta, nos parece difícil pensar (aunque sí es
posible), que el niño por el favor recibido sienta que tiene derecho a
molestarla. Más bien, creemos que puede ser la inmadurez del niño para
relacionarse lo que está generando esta situación. En este sentido, si la niña
pudiera hacer una lista de cuáles conductas la lastiman u ofenden y cuáles sí
le parecen respetuosas o agradables, quizá a ella le sea más fácil darle al
niño una carta que decírselo. Si estamos en lo correcto, cuando el niño
entienda que ella no se quiere llevar así, probablemente pueda cambiar su
conducta hacia ella.
Adicionalmente, respecto a los compromisos que su hija ha realizado, si no
los ha podido cumplir, quiere decir que son demasiado altos para sus
capacidades actuales, por lo que se sugiere que disminuyan las expectativas
y avancen de manera más paulatina. Además, es necesario seguirse
apoyando en la escuela e informar a la misma cada vez que sucede un evento
así.
Finalmente, si la conducta del niño que le molesta no cambia, es importante
que ella intente poner distancia de por medio, desde la solicitud al colegio de
distancia en mesas de trabajo y, de manera ideal, advirtiendo al niño que ante
ciertas conductas ella se alejará porque se siente mal. Si no puede
verbalizarlo, entonces aplica simplemente la distancia.
Si usted y su hija sienten que necesitan ayuda profesional para resolver la
situación por el malestar que le ocasiona, no dude en buscarla, puede ser
que en poco tiempo su hija pueda adquirir mayor habilidad para establecer
límites y esto le será útil para el resto de la vida.
Por último, vale la pena considerar la posibilidad de que algunas conductas
de su hija, hagan pensar a los niños que a ella le gusta llevarse de alguna
manera y no es así, trate de analizarlo con ella, no con la intención de hacerla
ver como responsable, sino de identificar posibles causas de errores de
interpretación entre compañeros/as.
Enviamos saludos cordiales.